Proyecto original

01 Proyecto original

Mientras que las iniciativas concernientes a la lucha contra el cambio climático se multiplican, 11 metrópolis mediterráneas han decidido poner en común sus reflexiones y esfuerzos para prevenir los riesgos naturales ligados al cambio climático a través de la promoción de un modelo urbano sostenible, compacto y multifuncional basado en la ciudad clásica mediterránea.

Lanzado en mayo de 2009 en Málaga (España), el proyecto CAT-MED (Changing Mediterranean Metropolises Around Time) promueve las manzanas verdes donde convergen estrategias metropolitanas a nivel transnacional con propuestas de acciones encaminadas a la integración de factores territoriales, medioambientales, económicos y sociales.

Este proyecto reúne a las ciudades de Málaga, Sevilla, Valencia, Barcelona, Génova, Roma, Turín, la Comunidad del Pays d'Aix, Marsella, la Región Ática, Tesalónica, y el Instituto Mediterráneo, quién aporta apoyo técnico transnacional a los socios.

02 Antecedentes

La Comisión Europea desde los primeros años noventa, consciente de los problemas medioambientales que cada vez en mayor medida apremiaban a la vida en las ciudades, inició, primeramente de forma tímida, varias aproximaciones a la idea de desarrollo sostenible en el medio urbano, entre las que merecen destacarse el “marco de actuación para una política urbana sostenible” de 1998, la Red 6 del Programa URB-AL “medio ambiente urbano” de 2000 a 2006, y el “libro blanco de la adaptación al cambio climático: Hacia un marco europeo de actuación” de 2009.

Estas publicaciones, y otras decenas de documentos de variada importancia, incidían por primera vez en la idea medio ambiental asociada al territorio, concepto que prácticamente nunca había sido tratado por la Unión Europea. La noción territorial de la Comisión Europea se circunscribía a cuestiones de escala estatal o regional, fomentando a través de los instrumentos de política regional su cohesión, o estableciendo sistemas de transportes o nodos de comunicaciones jerarquizados.

Sin embargo, lo cierto es que el 80% de la población de la Unión vive en ciudades y la escala urbana se configura como la más cercana al ciudadano, al tiempo que concentra el consumo de recursos naturales, y centraliza las emisiones de CO2 procedentes de las diversas actividades humanas.

Conforme el siglo XXI ha ido avanzando, las clásicas normativas más o menos indicativas u obligatorias sobre niveles de contaminación atmosférica, ruido o calidad de las aguas, por ejemplo, se han ido complementando con compromisos a largo plazo básicamente relacionados con la lucha contra el cambio climático. Y en paralelo a los efectos perturbadores del calentamiento global, se iniciaron en 2007 en Leipzip, suaves sugerencias sobre los modelos urbanos y la configuración de las ciudades en la línea de lo que en 1994 se conoció como la Carta de Aalborg y su relación con las Agendas 21.

03 La ciudad mediterránea

La ciudad mediterránea en particular y la europea en general ha tenido históricamente una configuración y una morfología que la hacía identificable frente a la idea contrapuesta de ciudad difusa o dispersa. Sin embargo, la necesidad de cambiar los comportamientos urbanos importados principalmente desde Norteamérica entre los años cincuenta y los ochenta de acuerdo con las indicaciones académicas, cartas o manifiestos de ámbito internacional, han tenido poca repercusión. La inercia de los modelo urbanos difusos y que agrupa las actividades por zonas de la ciudad ha formado parte de una hegemonía cultural y económica de ámbito más amplio que nos ha sido sobrevenida.

Como eremitas en el desierto, las convenciones internacionales de Río de Janeiro, Kyoto, Aalborg, Leipzip, por citar algunas de las más conocidas que proponían modelos urbanos más sostenibles y eficientes, han sido obviadas por el desarrollo continuo de las ciudades en pautas totalmente contrarias.

Las ciudades mediterráneas no han sido ajenas a la hegemonía “cultural” del urbanismo difuso, y las Agendas 21 o las propuestas de modificar de forma importante el planeamiento urbano al uso han sido aceptadas sin problemas a nivel teórico o protocolario, pero en pocas ocasiones se han llevado a la realidad.

De hecho, entrados en la segunda década del siglo XXI uno de los objetivos que tendrá que afrontar la ciudad mediterránea si quiere ser eficiente desde el punto de vista energético y en las emisiones de CO2, es cómo reconducir las partes de la ciudad que en los procesos de urbanización de las últimas décadas se han convertido en zonas monouso, donde la autopista ejerce el viejo rol del espacio público que vertebra la ciudad, en este caso los enjambres de viviendas unifamiliares.

CAT-MED ha pretendido, siendo consciente de las limitaciones y las inercias “culturales”, mostrar las mejores características de la ciudad clásica mediterránea, precisamente como ahorradora de recursos naturales, y de emisiones de CO2 en la relación que ello puede ocasionar con los riesgos naturales que la Agencia Internacional de la Energía, o el Panel del Cambio Climático de Naciones Unidas estiman para un futuro cercano, si no se modifican considerablemente los comportamientos humanos.

04 Metodología de trabajo

El proyecto ha contado con un partenariado fuerte compuesto por las principales metrópolis de la orilla norte del Mediterráneo. Algunas ciudades socias ya habían tenido la oportunidad de trabajar de forma conjunta en reiteradas ocasiones en los últimos diez años, reflexionando sobre los grandes retos metropolitanos en el Mediterráneo. Sin embargo otras ciudades que contaban con una experiencia previa interesante en este ámbito, se unieron al partenariado, por ejemplo Tesalónica o también la Comunidad del Pays d’Aix y manifestaron un interés particular por los objetivos del proyecto.

Esta escala transnacional es fundamental ya que por separado la acción de una ciudad resulta poco significativa, y es finalmente la suma y la convergencia de acciones y estrategias metropolitanas llevadas a cabo por todas las ciudades la que tendrá un efecto en la prevención de los riesgos naturales relacionados con el cambio climático. Partiendo de objetivos cuantitativos y de prioridades compartidas, tendrán un efecto mucho más significativo que si se realizaran de forma aislada.

Con el fin de alcanzar los objetivos del proyecto, se ha ejecutado una serie lógica de actividades:

En primer lugar, se partió de la idea de modelo urbano sostenible defendida por el proyecto. Paralelamente se llevó a cabo un estudio de evaluación de experiencias existentes en Europa. A continuación, los socios han definido un sistema de indicadores común. Para ello, se han seleccionado 20 indicadores, que representan una herramienta de evaluación de las políticas urbanas bajo una perspectiva de la sostenibilidad. Cada ciudad los calculó para su territorio y el resultado de dicho cálculo fue compartido a nivel del proyecto. Estos indicadores representan una base común que permite objetivar la noción de sostenibilidad urbana. Algunas ciudades como Marsella y la Comunidad del Pays d’Aix decidieron añadir a los 20 indicadores CAT-MED unos indicadores complementarios que estimaron especialmente pertinentes.

Sobre la base de estos indicadores reunidos en una plataforma SIG (Sistema de información geográfica), los socios reflexionaron sobre los intervalos de referencia que permiten definir una ciudad sostenible mediterránea mediante algunos aspectos cuantitativos y sobre cómo promover esta estrategia conjunta de trabajo con los indicadores como herramienta de ayuda a la decisión.

Después de la elaboración de este referencial común y objetivado a nivel del proyecto, arrancó una fase de experimentación en todas las ciudades. Cada una de las ciudades socias eligió un proyecto piloto, llamado «Green Apple» o manzana verde para lo cual constituyó un grupo metropolitano de trabajo compuesto por algunos de los actores claves de su territorio. Este proceso ha permitido que cada proyecto tuviera un enfoque multidisciplinar y que se desarrollasen propuestas concretas en el ámbito de cada uno de ellos. Estas propuestas se recogen a efectos de su difusión en el presente documento. El proceso pretende fomentar la multiplicación de proyectos urbanos sostenibles mediterráneos que a su vez, tendrán un efecto de difusión en su ciudad.

Paralelamente se lanzó un importante proceso político con la firma de la Carta de Málaga el 7 de febrero de 2011. El objetivo de esta Carta es garantizar el compromiso político de los ediles de las ciudades socias con el desarrollo de modelos urbanos más sostenibles, estableciendo los hitos de una cooperación duradera de las ciudades del proyecto en el marco de una Plataforma de Ciudades Mediterráneas.

En la promoción de todas estas actividades convergentes desempeñaron un papel fundamental la gobernanza del proyecto y la importancia que se le otorgó a la definición de una exigente metodología común.

05 Enfoque multinivel

El proyecto CAT-MED decidió claramente apostar por favorecer las estrategias a dos niveles: el nivel local, sobre 11 territorios urbanos, y el nivel transnacional, es decir la red de ciudades mediterráneas CAT-MED.

A nivel técnico, la creación de equipos de trabajo que a su vez tuvieron que coordinarse con los responsables de las distintas áreas municipales con el objetivo de calcular los indicadores, permitió crear un debate sobre los conceptos analizados a través de los mismos, los resultados obtenidos para los distintos índices y los intervalos de referencia a aplicar para cada uno de ellos teniendo en cuenta la realidad de cada territorio. Este efecto es particularmente interesante ya que obliga a un análisis sobre los datos existentes y al cruce de información en el seno mismo de las administraciones municipales socias.

A nivel ciudadano, la celebración de los distintos seminarios públicos organizados a lo largo del proyecto ha permitido tanto el intercambio de información y experiencias como una mayor difusión y visibilidad para la ciudadanía de los contenidos desarrollados. Por otra parte, los grupos metropolitanos implicaron un proceso de trabajo conjunto que permitió reunir en cada ciudad a distintos actores, entre los que se incluyen representantes de colectivos ciudadanos o asociaciones vecinales, creando un espacio común de reflexión y propuesta.

A nivel político, la adhesión de los alcaldes a la Carta de Málaga cuya ceremonia oficial contó con la presencia de alcaldes y cargos públicos de las distintas ciudades del proyecto, demuestra que CAT-MED ha sabido captar la atención de los responsables políticos en una temática compleja. Su compromiso ha brindado sobre todo la posibilidad de garantizar la continuidad del trabajo realizado durante dos años y de consolidar la red, y ello con un discurso político fuerte sobre la sostenibilidad urbana en el Mediterráneo y acompañando dicho compromiso de trabajos, proyectos y reflexiones constructivas.

Este enfoque multinivel constituye un eje fundamental a lo largo del cual se articula todo el proyecto, siendo además una baza importante a largo plazo para la continuidad de la red de ciudades que componen la plataforma.